Por un Banco del Sur al Servicio de los Pueblos


Luego de más de cuatro años de retraso, la Cámara de Diputados aprobó la sanción definitiva a la ley que ratifica el convenio constitutivo del Banco del Sur.
Tan sólo hace unas semanas, el discurso predominante era que la crisis mundial del capitalismo, con epicentro en Europa y EEUU, no nos iba a afectar. Pero el recrudecimiento de la misma, que se manifestó, recientemente, en la amenaza de cesación de pagos por parte de EEUU, terminó de convencer a los países que integran la UNASUR, incluso a gobiernos de derecha, de la necesidad de adoptar medidas tendientes a protegerse de los efectos de la crisis.
No es para menos. Muchos países de la región son acreedores de los EEUU, ya que utilizaron parte importante de sus reservas internacionales para adquirir bonos del Tesoro de este país. El argumento que se usaba para ello, consistía en que si bien se trata de bonos de escaso o nulo interés, los mismos eran fácilmente convertibles en efectivo, siendo además impensable que EEUU entrara en cesación de pagos. Pues bien, lo inimaginable para algunos estuvo y está a punto de hacerse realidad.
A esta altura resulta evidente que la crisis capitalista global no sólo no ha cesado sino que continuará profundizándose. Lo que pone de manifiesto la urgencia de avanzar en transformaciones de fondo. Por ello, la creación del Banco del Sur debe ser considerada sólo como una de las medidas que la creación de una Nueva Arquitectura Financiera Regional requiere. Se debe avanzar, paralelamente, en la creación del Fondo de Reservas del Sur, en el control cambiario común y en la creación de una moneda de intercambio común, que reemplace la dependencia que, actualmente, tenemos del dólar en el comercio exterior. Asimismo, se precisa avanzar con la realización de auditorias integrales y participativas de las deudas públicas, para evitar, de esta manera, que se sigan pagando reclamos ilegítimos.
Pero, demás, resulta necesario resaltar que la participación de los pueblos en la elaboración y toma de decisiones que hacen a la protección de sus intereses fundamentales sigue siendo escasa. El Banco del Sur no contempla hasta el momento la participación de la sociedad civil en las decisiones relativas a la utilización de los fondos.
El tema no es menor. Sólo la participación popular evitará que el Banco del Sur termine siendo un instrumento al servicio de las clases dominantes locales, que sirva para financiar proyectos que refuercen el modelo productivo actual, favoreciendo así la concentración de la riqueza, el crecimiento de la pobreza y la degradación del medio ambiente.
No se trata de “blindar” al actual modelo productivo. La gravedad de la crisis en que el capitalismo ha hundido a la humanidad, amenazando su propia existencia, exige ir más allá y avanzar en la creación de un nuevo modelo productivo y de desarrollo, que tenga como finalidad la satisfacción de las necesidades esenciales de la población, en forma justa y equitativa y en armonía con la naturaleza. Pero ello sólo será posible si detrás de dicho proyecto se encolumnan los pueblos de la región como verdaderos artífices de sus destinos.
                                                                              
ATTAC    -    Diálogo 2000     -     Programa Luterano sobre Deuda Ilegìtima    
                                                                   
Buenos Aires,  7 de septimbre de 2011           

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