La Vida, o la Deuda
La disyuntiva no es si se llega, o no, a un acuerdo con los especuladores extranjeros y nativos ahora o más adelante, o si entra en default o no. Sobre todo, frente al hambre y el desempleo, las urgencias en materia de agua y salud, que son nuestra realidad hoy. Porque acuerde lo que acuerde, el Gobierno tiene razón cuando afirma que la deuda es impagable. Es la esencia del sistema de deuda perpetua, como bien lo explicaba Eduardo Galeano: más pagamos, más debemos y menos tenemos. Y efectivamente, en los primeros meses de la nueva administración, y aún antes de la pandemia, la deuda pública nacional no dejó de crecer -, pese al pago de 5 mil millones de dólares comprometiendo las reservas, recortando jubilaciones de miseria y manteniendo los presupuestos ajustados por el FMI. El gobierno ha justificado esos pagos como una muestra de “buena fe”, una señal de la voluntad del Gobierno a pagar a los especuladores, si solo pudiera... ¿Cómo le llamará...